martes, 15 de mayo de 2012

MUNDO ANACRONICO


Estremece mirar los alrededores. La irracionalidad, las injusticias y la estupidez están ganando la batalla. La mente humana, fruto hermoso de la evolución, se desperdicia y pierde por la ambición y la desidia. A las alturas del siglo XXI, el hombre es cada vez más enemigo del hombre.
Los que sobran. Perecen como moscas en el cuerno africano. Son casi 100 mil hombres, mujeres y niños los que han muerto desde abril del 2011 en el desierto del Sahel y los alrededores, aniquilados por el hambre y la sequía, a la vista de un mundo que los mira y pasa de largo.
Condenados a ese destino de exclusión están también los más de 200 millones de personas que carecen de empleo alrededor del orbe. La crisis amenaza con ampliar esa grande y bochornosa cifra. Al terminar este año 6 millones de ciudadanos más habrán perdido su trabajo. Otros 5 millones se prevé corran igual suerte en el 2013.
Los desesperados. El colapso económico los empujó hasta allí, al puro abismo. Prefirieron la muerte a la humillación. Más de 1700 griegos se suicidaron por tal razón en los dos últimos años. En Italia, los darios repiten titulares que hablan del pequeño empresario que se tiró ante las ruedas de un tren, o del trabajador autónomo y el desempleado que se ahorcaron, agobiados por las deudas y la falta de salidas. “El suicidio se convierte en gesto de rebeldía contra un sistema sordo e insensible que no acierta a entender la gravedad de la situación”, dice a la prensa un líder de los pequeños empresarios romanos.
Los que lucran. En estos tiempos absurdos las mafias florecen. La incapacidad de gobiernos y gobernantes es campo fértil para expandir sus negocios. Trafican drogas, seres humanos, órganos, armas. El sector criminal genera unos 21 millones de millones de dólares anualmente. Tal cifra los convierte en una de las 20 principales economías del mundo. ¿Serán invitados sus capos a la próxima reunión del G-20?
Los que ganan. Son los mismos de siempre. Los multimillonarios de lujosas residencias, jet privados y hasta minisubmarinos. Los que manejan los hilos de las finanzas, la economía y la política. Los que consumen hasta la indecencia. A la crisis que cercenó ingresos y ahorros de las mayorías, ellos le han sacado provecho. En un Reino Unido sumido en la recesión, los mil personajes más ricos de la nación aumentaron el monto combinado de sus fortunas en el 2011 hasta niveles récords. Más de 414 mil millones de libras esterlinas se amasan en tan pocas manos. Así sucede en Francia, España, Italia, Estados Unidos.
El mundo necesita un sacudón. Así lo clamaron millones ayer en todo el orbe durante las celebraciones del Primero de Mayo. Los que sobran no son los seres humanos, sino la avaricia, el desmedido consumo, el individualismo feroz, el absoluto reino del capital.  Hace falta una carga universal contra los bribones.