viernes, 29 de julio de 2011

BIEN, PARA EMPEZAR PRESIDENTE OLLANTA

Por: Oscar Alarcón Delgado

Como parte de mi plan de este año señalé que “me corresponde contribuir a la victoria de Gana Perú, que postula a la Presidencia de la República al Comandante Ollanta Humala, por la coincidencia programática con la izquierda, para hacer un gobierno que transforme al país, desde una nueva Constitución Política y sin corrupción” (http://perusindical.blogia.com/2011/010501-2011-vivir-mi-realidad.php).
Ahora reitero mi satisfacción por el triunfo y el primer mensaje del flamante Presidente Ollanta Humala que juramentó honrando “el espíritu, principios y valores de la Constitución Política de 1979” poniendo de saque en el debate nacional esta sustancial base jurídica para la transformación económica, política y social del país, que causó el griterío de la banda congresal fujimorista.
Subrayo la propia caracterización del gobierno "de reforma, democracia, libertades, inclusión, redistribución, crecimiento, paz con justicia, seguridad, descentralización, transparencia, soberanía y concertación”. Bien, para empezar. Por eso lucharon los trabajadores y el pueblo peruano para que se les tenga en cuenta no solo a la hora del sacrificio sino también en la distribución de la riqueza, del bienestar y la alegría.
Y los trabajadores que oportunamente presentaron, a través de su gloriosa CGTP, la agenda laboral y las iniciativas urgentes al Presidente, debe tenerse en cuenta como hoja de ruta laboral del gabinete ministerial y del ministro de Trabajo.
La economía neoliberal por lo menos teóricamente está cuestionada y se apuesta por “una economía nacional de mercado abierta al mundo que haga realidad el crecimiento con inclusión social y democracia". Es de esperar esa diferencia matriz de todos los cambios, pues la economía neoliberal siempre estuvo abierta a las multinacionales y los TLCs; es decir al mundo mediante la extracción de nuestras riquezas basadas exclusivamente en un modelo primario de exportación de materias primas y no de transformación e industrialización con soberanía.
El Presidente y su gobierno si desea tener base social con capacidad de convocatoria y movilización para impulsar los cambios debe tener en cuenta que la democracia se afianza con trabajo digno y sindicatos fuertes y por eso no solo se trata de “mejorar” las condiciones de los Contratos Administrativos de Servicios (CAS) o Servicios No Personales (SNP) sino derogar, abolir este tipo de contratación discriminatoria. Por lo demás el Estado-empleador tiene que demostrar con el ejemplo el respeto a los derechos laborales, de ser efectivamente inclusivo en los hechos.
La remuneración mínima para que sea vital tiene que cubrir la canasta básica familiar. Cubrirla progresivamente debe ser una meta del flamante gobierno y la referencia social cuantitativa y cualitativa de los cambios. Por lo tanto el aumento en su segunda parte, a 750 soles, no debe pasar del 1 de enero 2012.
Una forma de impedir “presiones desestabilizadoras” es precisamente la institucionalización del diálogo social vinculante, con resultados; en consecuencia se tiene que potenciar el Consejo Nacional de Trabajo con potestad para resolver conflictos así como precisar los alcances del Consejo Económico Social, donde los trabajadores tengan las facilidades para su participación así como de contar con equipos técnicos propios. Para ello se hace necesario el fomento de las licencias del trabajo y facilitar el aporte de los trabajadores hacia la caja nacional de su central sindical como parte del fomento de la legítima actividad sindical.
El Presidente señala que no bajen sus banderas los que demandan salarios y derechos “pero que sepan que todo cambio, para ser sostenible, debe ser gradual y racional". La negociación colectiva tiene ese carácter. Lo que debe ser materia de preocupación del gobierno es fomentar la negociación colectiva y mejor, por rama de actividad y que los empleadores respeten la libertad sindical y no sea un delito la constitución de sindicatos. Eso es modernidad e inclusión y la inteligencia obrera sabrá responder con respaldo a los cambios.
No se puede hacer cambios verdaderos sin los trabajadores y sus sindicatos y menos contra ellos que son en definitiva los productores de la riqueza nacional y éstos tienen derechos secuestrados desde la década fujimorista, soslayados y hasta empeorados por los gobiernos de Toledo y García.
Finalmente, es necesario destacar que la CGTP, sin arriar su bandera de independencia política institucional y de clase, ha manifestado que el primer “discurso presidencial de Ollanta Humala es de reafirmación en el cambio democrático y de esperanza para el pueblo peruano”. Bien para empezar, Presidente Ollanta.
Ahora corresponde pasar del discurso a los hechos, ahora se pone a prueba el equipo ministerial y los que no impulsan los cambios deben ser reemplazados, en tanto corresponde al movimiento sindical fortalecerse y ponerse en estado de alerta, para impulsar la transformación conforme al programa por el que votaron.